Veintitrés mujeres asesinadas desmienten de forma contundente el discurso oficial sobre la reducción de los feminicidios. Las muertes de mujeres a manos de sus parejas o exparejas durante el primer trimestre de este año representan el 39 % del total de las ocurridas en 2025.
Cada vez son más las voces que alertan, sin ser escuchadas, sobre el error de tratar los feminicidios como una simple estadística para sostener una narrativa de éxito político, o de presentar como un avance las reformas legislativas que únicamente aumentan penas.
Una política pública con verdadero impacto debe centrarse en desmontar las relaciones de poder que cosifican a las mujeres y en promover masculinidades que desafíen el modelo hegemónico. Es necesario actuar sobre la cultura que sirve de caldo de cultivo a la idea de que la violencia y la dominación son inherentes a la naturaleza masculina. –MAS–
